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El idioma español es el idioma que adoptara la República Argentina como oficial.
Esto seguramente ha respondido a que fuera el idioma divulgado e impuesto durante la conquista, aunque luego, debido a la influencia de los nativos sumada a la de los inmigrantes durante los siglos XIX y XX de muy distintos orígenes, ese idioma español se adecuó a un habla engendrador de nuevos vocablos, dignificándose con ello.
En Buenos Aires en particular, ese español “agiornado” (mestizo de castellano, lenguas vernáculas y distintos expresiones extranjeras de todo tipo) adquiere la singularidad y el añadido de exclusivas voces orilleras al principio del siglo XX, que constituyen el “lunfardo”, una jerga que ingresa hasta en las clases altas y que el tango específicamente adopta y promueve como lenguaje alternativo y localista de una ciudad portuaria.
La importancia de este desarrollo promueve inclusive la creación de “La Academia Porteña del Lunfardo” en el año 1962, co
n el relevamiento de palabras que se inscribieran en esa jerga local entre otros cometidos.
Damos ejemplo acá de alguna de ellas: che, gil, atorrante, macanudo, morfar, pilcha, pibe, etc., que correspondiera a vos o tú, tonto, vago, simpático, comer, ropa, niño, respectivamente.
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